desempleo y derecho al trabajo

Nadie conoce cuantos parados son falsos parados. Pueden hacerse estimaciones, como puede estimarse el número de parados que no tienen ninguna fuente de ingresos aparte de, en su caso, las prestaciones que perciba. Y sólo pueden hacerse estimaciones con poca fiabilidad sobre que porcentaje de parados realiza actividades y porque cuantía. No es un caso especial, ocurre lo mismo entre los autónomos, entre las empresas de todo tamaño y en general en todos las estamentos de una sociedad que se ha dotado a sí misma de una regulación que permite y fomenta esa poca claridad. Cambiar ese entorno legal no es algo especialmente complicado, lo complicado es el tramposo entramado legislativo que tenemos. El problema es la falta de voluntad y el choque de intereses.

Esta propuesta pretende introducir algo de claridad, de viabilidad y de justicia en el tema de la llamada “protección al desempleado”, empezando por cambiar los requisitos para percibir las diversas prestaciones. En el caso de las prestaciones cotizadas (el paro) actualmente están sujetas a unos criterios trasnochados que apestan a paternalismo patronal de hace mas de un siglo, empezando por el requisito primero que es que para cobrarlo tienes que haber sido despedido contra tu voluntad. El asalariado y su patrón quedan obligados por una especie de matrimonio-trampa que difícilmente puede romperse sin que al menos uno de los dos salga perjudicado. Mientras que para percibir un subsidio se incluye entre otros el requisito de no trabajar por cuenta ajena a tiempo completo o por cuenta propia de ninguna manera y cumplir alguno de los variados y variables requisitos que cada gobierno va introduciendo relacionados unas veces con la edad (menores de 30 años, mayores de x años), género, renta familiar, etc. Voy a listar algunos de los sinsentidos actuales:

  • Si un trabajador es despedido 2 años antes de su jubilación en la mayoría de los casos se beneficiará en comparación con otro que no lo sea. Pero hemos de suponer que ya que el beneficiado no puede decidir por sí mismo ser despedido esto no ocurre. La realidad es que hay numerosos casos de connivencia entre empresa y trabajador (parientes, amistades o simple acuerdo) que lo hacen llegando a despidos cada x años y recontrataciones posteriores. El sistema induce a ello.
  • En el caso de que un trabajador esté soportando una situación que le perjudica no puede irse por su propia voluntad sin perder el derecho a cobrar. Con frecuencia hay plantillas enteras atrapadas en situaciones de impagos parciales de nóminas que no pueden abandonar la empresa so pena de perder, entre otros, todo derecho a cobrar prestaciones por muy extrema que llegue a ser la situación.
  • Mientras un trabajador está cobrando el paro:
    • no puede intentar ninguna actividad por cuenta propia sin perderlo a menos que lo cobre todo de una vez previa inversión demostrable. Mucha gente incurre en gastos absurdos o busca facturas falsas por este motivo. La mayoría simplemente se resigna a no intentar hacer nada mientras esté cobrando, perdiendo así su mejor momento cuando lleva poco tiempo y aún mantiene contactos, es conocido en su sector y está “al dia”. Para cuando han pasado 2 años ha perdido sus mejores oportunidades
    • Si recibe una oferta de trabajo a tiempo parcial puede seguir cobrando el % de la prestación del resto de la jornada (p.e. si trabaja 1/2 jornada podrá cobrar la 1/2 de su prestación) pero ese tiempo se computará como si la hubiese cobrado en su totalidad. Otro estímulo a que permanezca inactivo a la espera de algo mejor
  • En el caso de las prestaciones no contributivas (subsidio):
    • El acceso a ellas está sujeto a unos requisitos no muy fáciles de controlar, en especial el del nivel de ingresos de la unidad familiar. Es una clara provocación al fraude pero su peor efecto es la degradación de la dignidad de los que no incurriendo en ese fraude han de soportar la sospecha generalizada de hacerlo. Sospecha que se une al desprecio que siente en el aire por no encontrar trabajo (o, en boca de cierta derecha, “no buscar”). Entre ambos caos etán los que incurren en fraude de escasa o insignificante cuantía, que son probablemente los mas numerosos (pero quien lo sabe) y que además se han hecho pequeños “cómplices” de la generalizada corrupción de todo un país. Algo muy conveniente para la gran mafia
    • Al ser su cuantía mucho mas baja que las contributivas tienen la ventaja de que puedes compatibilizarlas con trabajos a tiempo parcial por cuenta ajena y siempre saldrás ganando. Pero para trabajar por cuenta propia el problema es el mismo ya que en este país el trabajo autónomo tiene una de las regulaciones mas desastrosas que sean imaginables (aunque no sin que salgan beneficiados precisamente los que se ríen de Hacienda, oh! casualidad)
    • Se han visto propuestas de que estos subsidios se condicionen a ciertos servicios a la comunidad. La perversidad de las propuestas que han venido generalmente de esa derecha tan preocupada por la existencia misma de esas prestaciones radica en que esos trabajos no son necesariamente ni productivos ni por supuesto a elección del trabajador: son una especie de castigo humillante añadido que nada tiene que ver con la propuesta que aquí traemos.

Bases comunes para estas propuestas:

  • Parcialmente, es un sistema de protección para quienes el mercado no demanda, por lo tanto : se cobrará una parte independientemente de la productividad. Por ejemplo, por horas trabajadas.
    Pero en parte debe ser un sistema para producir algo útil: se cobrará una parte en función de la productividad
  • Para evitar burocracia y picaresca se considerará un derecho Universal: el derecho constitucional al trabajo que dejaria de ser un eufemismo
  • Ahora bien, ¿se podría convertir esto en una economía subsidiada que llegue a viciar el mercado laboral influyendo al alza artificialmente en los salarios por encima de su productividad real y por lo tanto dejando fuera a muchas empresas sobretodo pymes, y empujando además a las empresas grandes a desinvertir para irse a producir a otros países, despidiendo miles de trabajadores que este sistema tendría que recolocar en peores condiciones que tenían al mismo tiempo que aumentaría el déficit público por el coste de mantener este derecho a cada vez mas desempleados?
    • NO, en primer lugar, si el componente fijo de ese salario no rebasa en exceso ciertos límites mientras que la parte ligada progresivamente a la productividad por su propia definición no podría contribuir a ese circulo vicioso
    • Pero, si pagando según productividad se llegara a producir ese efecto inflacionista sobre los salarios y alguna empresa del tamaño que sea se viese obligada a cerrar o a reducir su actividad simplemente ocurriría lo mismo que todos los días en el libre mercado, que las empresas menos productivas tienen que cerrar.
    • En resumen, es cierto que se influye parcialmente en el mercado laboral pero esa influencia es controlable con bastante precisión. En manos de un gobierno muy derechista podría llegar a establecer a 0 el componente fijo y ligar todo el salario a los resultados obtenidos de modo que nunca costara un sólo euro a las arcas públicas. Aún mas, podría llegar a descontar los mismos impuestos de todo tipo (IVA, etc y no solo IRPF) que si la actividad perteneciera al sector privado
    • Lo que está claro es que la productividad no es sólo una cuestión de salarios mas altos o bajos sino sobretodo de inversión y de gestión. Si los gestores públicos designados y controlados con total transparencia llevan este sistema a ser un desastre está claro que perderán las elecciones. La evaluación de esa gestión medible en cifras de salarios pagados y de resultados para las arcas públicas, con precisión serán una magnífica forma de medir la idoneidad de los políticos y ¿porque no? de condicionar sus sueldos a esos resultados
    • Este derecho debería ser compatible con esas actividades de forma legal y con total libertad.
    • El SMI dejaría de ser necesario: estaría garantizado por el estado: por lo tanto alla cada cual si quiere trabajar por menos, por el motivo que quiera que sea.
    • Para ser efectivo este sistema tiene que ser flexible en cuanto a los umbrales y a los mínimos garantizados, según las circunstancias económicas, tanto al alza como a la baja, dentro de ciertos límites razonables que se puedan establecer.
  • Objeciones previsibles:
  • Problemas con la compleja maraña normativa europea tan inclinada a estorbar lo que ellos llaman “injerencias en los mercados”
  • ¿Cierto sindicalismo y opiniones afines pueden considerar ese tipo de trabajo una ilícita competencia a la baja para asalariados mejor situados en el ámbito de la administración
  • Los ideólogos de la derecha y del empresariado aducirán justo lo contrario: que sería una competencia desleal al alza de los salarios restantes. Después de todo si no existe el paro ¿donde va esta empresa a buscar ofertantes de mano de obra?
  • Y vuelta a responder:

    – Esto no va a suponer una mano de obra barata explotable para la administración si se paga en función de la productividad.
    – Tampoco es ningún problema si produce un alza de los salarios en el mercado ya que si el sector privado no es capaz de ser mas competitivo que el público en un área concreta, pues que invierta en otra o se relaje y disfrute de su dinero, ¿cual es el problema?

..->ejemplo 1

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