Como empezó todo

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Es sabido de todos que imprimir tus propios billetes es de esperar que acabe con la policía echando abajo tu puerta a las 2 de la mañana. Sin embargo eso no siempre ha sido perseguido ni siquiera ilegal. Concretamente en UK lo es sólo desde 1.844.
Como desconozco los detalles de esta historia en España, seguiré con la traducción-resumen de este texto (original en inglés en positivemoney.org: Banking vs democracy, How we did get to this?).

Antes de 1844 el monopolio estatal sobre la creación de dinero se reducía a la moneda de metal lo que tenía su origen en los tiempos en que esa era la única forma en que existía. Pero ya desde tiempo antes guardar y llevar grandes sumas de dinero era muy pesado, y así mucha gente depositaba su dinero en joyeros y orfebres que tenian medios de guardar a buen recaudo y con ello se convirtieron en los primeros banqueros.

El cliente recibía un papel firmado por el joyero con la suma de dinero depositado. Con ese papel se podía ir a retirarlo en caso de querer gastarlo. Pero tras la compra maginamos al vendedor yendo a su vez a un orfebre o joyero a depositar el dinero. El siguiente paso cae por su propio peso: para ahorrar ese trasiego de idas y venidas el vendedor acaba aceptando los recibos en lugar de dinero, sabiendo que siempre podrá cambiarlos por dinero metálico.
A no tardar mucho los nuevos banqueros se dan cuenta de que a medida que la gente va sustituyendo en sus compras y ventas el dinero metalico por los papeles que ellos facilitan las pilas de monedas van cogiendo polvo en sus almacenes.
La gran oportunidad salta ante sus ojos: si tengo 1000 £ y se que los depositnates nunca me hace piden mas de 100 en un día, ahora podría prestar las 900 £ restantes y sacar buenos intereses por ello. Pero no acaba ahí la cosa pues los nuevos clientes que piden los prestamos tambien dan por bueno o prefieren el dinero-papel emitido por el banco. Ahora sí que los viejos joyeros y orfebres se han trnsformado en banqueros en toda regla: ahora ellos crean dinero con la misma validez que el metal acuñado por el estado.

Las fáciles y cuantiosas ganancias los impulsaron a imprimir billetes desproporcionadamente e inevitablemente inflar la oferta de dinero empujaba al alza los precios y desestabilizaba la economía provocando crisis continuas.
En 1939 el banco de Inglaterra tuvo que pedir un préstamo a Francia de 2M de £ y en 1.844 el gobierno reconoció que el problema era que habian dejado deslizarse el poder de crear dinero en manos de irresponsables bancos por lo que en adelante se les privó del privilegio de imprimir billetes que pasó al Banco de Inglaterra mediante la Bank Charter Act.

Sin embargo esa ley solo abordó la creación de billetes, NO la de otros sustitutos del dinero como los cheques. Con la expansión de los cheques los bancos simplemente se ponen en contacto periodicamente para hacer balance de las cuantías sumadas de los cheques del conjunto de clientes en las dos direcciones y ajustar la diferencia que pagar uno al otro.

Siguiendo ese espiritu de innovacion financiera despues de los cheques vinieron las tarjetas de crédito y débito, las transferencias electrónicas y la banca por internet. Los cheques han pasado a ser algo residual, pero el 99% de los pagos (por valor) se hacen hoy por medios electrónicos sin tocar una moneda ni un billete de los emitidos por los bancos centrales, con lo que el monopolio público de emitir moneda deviene algo casi decorativo.
Mucha gente cree que los bancos están obligados al menos a mantener un coeficiente de caja, un % de dinero “real” (monedas y billetes o M1) mínimo en relación al total de prestamos a clientes ( = dinero bancario). El hecho es que en los 80 esas restricciones fueron levantadas por la presión de los lobbies bancarios en UK. (En la zona euro ocurre algo muy similar).

Una de las consecuencias de todo esto es que ante un eventual pánico en el que los clientes de un banco en amenaza de quiebra acudan en masa a retirar su dinero, éste sería capaz de pagar dificilmente un pequeñisimo % de los mismos.
Eso ha creado la clásica retórica de que no se puede permitir que los bancos caigan que tan útil ha sido recientemente para los rescatadores de la banca. Esa “teoría” va mas allá y asegura que si se dejara caer a un banco sería casi inevitable un contagio del pánico por la pérdida de confianza en el sistema bancario que llevaría a los clientes de todos los demas bancos a la misma situación. Intencionadamente no mencionan los Fondos de Garantía de depósitos ni las muchas posibilidades que tiene un estado para solventar cualquier situación en favor de los depositantes de forma directa y no a traves de los mismos irresponsables o simples chorizos que los han llevado hasta ahí.

Gracias a un sistema como este y a esa leyenda al final es el público el que tiene que pagar estos disparates rescatando a esos bancos como resultado del fallo de la legislación que desde 1844 permanece sin adaptarse a las innovaciones financieras y tecnológicas.

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