Valor de cambio y Poder

El objetivo de una sociedad puede ser conseguir bienes suficientes, medibles por su valor útil. Pero no existe una unidad de medida unificada y abstracta para medir el conjunto de bienes por su valor útil. Es por ello que resulta difícil ofrecer una medida alternativa a las que, como el PIB, se expresan en unidades monetarias, es decir en unidades de medida del valor de cambio que siendo algo abstracto y único, tiene esa validez general y universal.

El objetivo de cada individuo es satisfacer sus necesidades y deseos concretos mediante bienes por su valor de uso, y también de obtener una cantidad suficiente (mejor cuanto mas “suficiente”) de valor de cambio para asegurarse el poder de conseguirlos cuando los vaya a necesitar en el futuro.

Pero como dijo Marx, ese poder que confiere el valor de cambio poseído tiene un atractivo, que llamó fetichista, que lo convierte en objeto de deseo no ya como un medio de adquirir cosas sino por sí mismo. Pero tal vez no vio que mas que un curioso o friki fetichismo, lo que realmente confiere esa fuerza de atracción del valor de cambio es simplemente su verdadera naturaleza: poder – en su mas clara expresión: Poder sobre los demás (dominarlos), poder sobre las cosas (poseerlas), seguridad y protección frente a las cosas y a las personas.
Valor de cambio es sinónimo de poder. No es la única forma de poder pero sí es la que subyace y explica la sociedad capitalista y sus relaciones sociales (y privadas en gran parte).

Renta Básica, Trabajo Garantizado….

Cuando una innovación tecnológica es introducida en primer lugar hay una lucha por apropiarse de ella para conseguir aumentar las ganancias (en valor de cambio) ya que el coste de producción medio (en valor de cambio siempre) del producto y su precio medio de venta no bajarán mientras esa innovación no esté al alcance del resto de los productores. Pero una vez se haya generalizado esa innovación bajará el precio de coste medio y en teoría el de venta con lo que el valor de cambio del producto habrá bajado y tal vez la plusvalía o valor de cambio ganado por las empresas. Está claro el fuerte estímulo a conseguir apropiarse de las innovaciones durante el máximo tiempo posible y a impedir por todos los medios la difusión de nuevos conocimientos realmente útiles. Tanto si esos conocimientos nacen de investigación privada como pública como mezclada convenientemente (empresas en la universidad).

Seguimos: el efecto paralelo es un abaratamiento de los bienes. Su valor de uso se mantiene intacto y al bajar su precio es beneficiada la sociedad. Pero llega un momento en que las empresas necesitan menos trabajo en conjunto y ahí es donde estamos.
Como sociedad podemos proponer que se trabajen menos horas para que haya trabajo para mas gente. Bien, ¿como se formaba el precio de los salarios? En primer lugar por el coste de reponer la fuerza de trabajo mas un pequeño plus regateable. Todo lo que sea repartir el trabajo implica cubrir al menos el coste de reposición por lo que lo mas probable es que se vaya a reducir la plusvalía extraída -> Las empresas se oponen frontalmente. Pueden llevarse las fábricas lejos cuando eso sea posible, o pueden llevarse el dinero en todo caso, cerrando para buscar mejores ganancias. Para ello basta con que haya mercados abiertos o sea libertad de mover grandes capitales y mercancías. Todos los tratados de comercio del XX han ido en esa dirección. Y los que vengan.
Hay dos formas de hacer frente a esto:
– salir de esos tratados y restringir o dificultar las “libertades” de circulación de capitales y mercancías al mismo nivel que la de las personas lo estén;
– o buscar una unidad planetaria (o al menos casi-planetaria) de colaboración económica y de regulación común acompañadas de una real libertad de circulación de las personas. Tal vez sea posible avanzar en las dos direcciones a la vez, aunque parezca imposible. Porque ambas coinciden en lo esencial: quitar el poder a los que hoy lo tienen para re-distribuirlo mas justamente. Parece muy difícil, pero mas lo es conseguirlo como se está proponiendo: RB, TG … y cuales quiera medidas del tipo “hemos exprimido a esta gente, démosle un respiro para poder seguir el juego” tomadas en un solo país sólo pueden provocar, mediante la bajada de las ganancias, la salida del dinero – valor de cambio – poder y vuelta a empezar. Por eso cuando Syriza dice que su propuesta pasa por un cambio que implica a Europa entera está dando en el verdadero quid de la cuestión.

Anuncios