De la Sexta bajo A3 y su progresiva “imparcialidad”

Leyendo a V. Navarro en Las mentiras y falsedades de Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, en ‘La Sexta Columna’ uno no puede dejar de ver lo que, por mas disimulo que lo acompañe, cada vez es mas evidente:
Que la Sexta está sufriendo una utilización progresiva por A3 para socavar la información accesible a la izquierda “desde dentro”, generando confusión, desinformación y engaño. Algo, que sería sorprendente si uno creyera en que el periodismo y los media se rigen por una libre competencia ajena a ideologías y demás. La gran mentira de que los empresarios y las empresas sólo entienden de beneficios y son apolíticos, es desmentida diariamente y en España con mas nitidez que en otros países.

Aunque se haya difundido la idea de que los medios se han “vendido” por culpa de sus dificultades financieras (periódicos) o por la tajada del espacio Hertziano (cadenas de tv), lo que salta a la vista es que ningún medio habita en un limbo a-político y a-ideológico.

Que las grandes cadenas hayan aparentemente cambiado el foco de los escándalos de corrupción y miseria a las maravillas de la recuperación y a la guerra anti-Podemos, necesita una razón mucho mas imperiosa que las mencionadas. Aún a riesgo de entrar en la conspiranoia, pero sabiendo quienes son los propietarios de todos los grandes medios españoles y el grado de corrupción, clientelismo y desverguenza que domina en todo el país pero especialmente en sus círculos mas selectos, cabe aventurar la hipótesis de que mientras que la alternancia del bipartidismo parecía segura los poderes en la sombra dejaban a los medios la correa mas suelta. Pero al aparecer una fuerza no controlada directamente por ellos, a pesar de presentarse con la moderación y ambiguedad (muy similares por su posición a un PSOE cualquiera), pegaron un tironazo de la correa y con el descaro que da el poder absoluto ordenaron ese cambio sin apenas disimulo.

Volviendo al escrito del profesor Navarro y su petición de protestar a la Sexta sobre la manipulación que consienten, cabe pensar que sean mucho mas que consentidores, activos promotores. Y por ende uno se niega a manifestarles su disgusto. De hecho, creo que es mejor dejarlos seguir en esa línea hasta que la gente de izquierdas termine de darles simplemente de lado. Mejor no facilitarles ese feed-back de protestas y opiniones que les ayude a refinar sus estrategias de manipulación y verlos y oírlos con la desconfianza que se merecen sin dejarse engañar por sus cantos de sirena en forma de dosis calculadas de información a nuestro gusto.
En cuanto a Ciudadanos es el mejor ejemplo de todo lo que llevamos dicho aquí, visible en ese tratamiento tan generosamente “objetivo” por la Sexta. No toda la población que potencialmente votaría a la izquierda tiene muy claro que es qué en política. Y a esa parte de ese electorado ¿qué mejor lugar para engañarla sobre lo que es Ciutadans que en sus fuentes de confianza?.

Es curioso de esa formación como viene pasando desapercibida su esencia identitaria. Con un periodismo medio independiente sería impensable que ese partido estuviese ahora mismo con esas expectativas crecientes y casi milagrosas partiendo de un origen tan evidentemente nacionalista, españolista y ultra (como es percibida en Cataluña donde sí son conocidos). Su misma marca es toda una declaración de intenciones: como término incluye a todos los ciudadanos del estado español y excluye sin mucho ruido inicial a todos los inmigrantes. Ya sabemos que esa xenofobia nacionalista es la peligrosa moda en Europa y que aquí, sobre todo si adopta una forma estéticamente presentable, justifica por si sola parte del fenómeno, pero ¿cuantos votos captará finalmente gracias a ese favor de los medios de presentarlos como una opción “similar a Podemos pero mas limpios” ?

Anuncios